Azúcar, el veneno silencioso.

Part.I

Todos nos deleitamos con él y algunos hasta lo incluimos en nuestra dieta diaria, pero, no por ello, debemos de olvidarnos de su indudable perjuicio para nuestra salud.

Aunque muchas veces somos conscientes de los posibles trastornos que nos puede causar, no logramosAzúcar, el veneno silencioso llegar a controlar nuestros más débiles impulsos o aquel deseo de ingerir algo dulce, en ese preciso instante, es cuando deberíamos reflexionar, siendo conscientes de la magnitud del daño que éste, nos puede producir y los efectos de ésta sustancia cuando entra en el organismo del ser humano.

Podríamos aventurarnos, basándonos en pruebas evidentes, a decir, que en este último siglo el consumo de azúcares ha aumentado a un ritmo exponencial.

ALGO DE HISTORIA:

En la antigüedad, el azúcar prácticamente era inexistente, hacia el año 325 a.C. se descubrió el azúcar, describiéndose como una especie de miel, que se encontraba en los bambúes y cañas que crecían junto a las orillas del agua, situado en las llanuras del río Indo, originario de la meseta tibetana del oeste de China próximo a la región autónoma del Tibet.

Azúcar, el veneno silenciosoYa en el siglo VII comenzó a aparecer en Persia y Sicilia el cultivo de la caña de azúcar, y poco a poco fueron los árabes quienes se aficionaron a ella. Otras teorías afirman que en realidad la caña de azúcar fue descubierta en Occidente durante las Cruzadas.

Poco después, los españoles intentarían cultivarla en el sur del país, pero a partir de la conquista del Nuevo Mundo y el tráfico comercial entre España, Portugal e Inglaterra, el comercio del azúcar se convirtió en una forma de negocio, fue tal su popularidad que los tres países se enriquecieron intercambiándolo por esclavos.

Debido a su éxito, en el año 1700 Francia ya poseía numerosas refinerías azucareras, desarrollando en décadas posteriores una superproducción, llegando el consumo de azúcar en el año 1880 a 8 kg. por persona al año, unos cinco terrones de azúcar al día. Pero lo verdaderamente preocupante es que años después la cifra iba en aumento, elevándose a más del doble, unos 17 kg. aproximadamente, y en 1960 era ya de 30 kg. pasando en 1972 a 38 kg.

Esto nos lleva a pensar que, en la evolución humana, si cuantificamos los años transcurridos, el hombre nunca había asistido a una transformación tan desmesurada en cuanto al consumo de esta sustancia en su alimentación, en un lapso de tiempo tan relativamente corto.

Sin embargo, los franceses no son el peor ejemplo. Los países anglosajones están en situación mucho más dramática, ya que el consumo anual de azúcar, especialmente en Estados Unidos, se sitúa aproximadamente alrededor de los 50 kg. por habitante, una cifra espeluznante que sigue aumentando en estos días, con el paso del tiempo.

HOY EN DÍA.

En la actualidad, la adicción por las bebidas azucaradas se ha establecido totalmente junto a los hábitos alimenticios, viviendo en consonancia junto a la vida diaria. La industria dedicada a ello, son importantes multinacionales, cuyo impacto en la sociedad a través de la publicidad es un fenómeno de moda. Es verdaderamente escalofriante observar cómo han podido llegar a instalarse incluso en países subdesarrollados, donde en su mayoría, las necesidades de los alimentos de primera necesidad se hallan lejos de estar garantizadas.

De igual forma, la notable variedad y el exceso de consumo en las grandes superficies e hipermercados, lleva a reducir considerablemente los precios en la diversidad de los productos azucarados, por lo que la búsqueda del consumidor potencial se vuelve omnipresente y constante. Resistirse a su tentación propagandística, representa en muchas ocasiones para muchos de nosotros, casi un acto de heroísmo.

Por otro lado, es tal el arraigo que esta sustancia tiene a nuestras vidas, que casi en cualquier evento, celebración familiar o acto social, allí se encuentra, sin detenernos muchas veces a pesar el porqué de su presencia.Azúcar, el veneno silencioso

Este hecho nos hace pensar… y replantearnos, si en muchas ocasiones es inútil decir que el azúcar es responsable de diversas enfermedades humanas, y aunque todo el mundo parece saberlo, seguimos con nuestras costumbres y hábitos alimenticios; para nosotros y nuestros descendientes.

Por poneros un ejemplo, añadiremos que el doctor Yudkin cita un caso algo curioso pero no por eso menos cierto, al observar a las tribus Masai y Samburu del este africano, cuya alimentación es rica en grasas, pero en su defecto apenas consumen azucares, ello conlleva que la tasa de enfermedades coronarias, cardiovasculares y cancerígenas en estas tribus, es prácticamente nula, o inexistente, así como la no aparición de caries dentales causadas como ya sabemos por el exceso de consumo de azúcares, como pasa en los países occidentales industrializados.

Muchas veces, debido a la falta de información o a creencias erróneas transmitidas, asociamos el azúcar a una enfermedad llamada “diabetes”, pero el hecho de pensar que la enfermedad de la diabetes solo concierne a personas con agentes hereditarios, es un grave error.

Esta enfermedad, continúa aumentando en mayor medida en todo el mundo. Si echamos la vista a la población que habita en Estados Unidos o simplemente observamos un documental americano, quedará entristecido por las aberraciones, que en cuanto a las exageraciones alimentarias allí se practican, siendo un fiel reflejo de lo que será dentro de unos años la población Europea de hoy en día.

Continuará…

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